Capítulo 4: Family Matters

cosas de familiaHelena disfrutaba de los viernes como si no hubiera un mañana. Al fin y al cabo, ella no era más que una chica del montón. Y vivía como cualquier bicho viviente. Tachando días en el calendario hasta la llegada de un fin de semana, de un puente, de unas vacaciones… Dejando pasar su vida entre metros, cafés, cruces de mails, convocatorias de reuniones y post-its con anotaciones. Como si algún día fuera a llegar el fin de semana eterno y no tuviera que esperar nunca más. ¿Quizá debería disfrutar de lo que hacía y no vivir anhelando un espejismo? Quizá… Pero seamos sinceros, no tenía ni los medios ni la fuerza de voluntad para conseguirlo. O eso pensaba ella.

La cuestión es que este viernes no quería otra cosa que descansar. Ni cerves, ni pelis, ni nada. Solo descansar. Llevaba una semanita intensa, saliendo entre semana y lidiando con los trepas de su trabajo. Pero justo cuando estaba cerrando el ordenador le llamó su madre.

Cariño ¿te acuerdas que es el cumpleaños de papá? ¿Vienes a cenar, no?

¡Horror! Lo había olvidado por completo. A la mierda su sueño dorado de llegar a casa y echarse una siesta de campeonato el único día de la semana que podía permitírselo. Tenía que ir a comprar un regalo y luego acudir a una apasionante cena entre primos, tíos y abuelos, a cada cuál más excéntrico. Y es que su familia era algo así como la Tribu de los Brady después de quince chupitos de whisky aderezados con barbitúricos. Eran divertidísimos, pero estaban locos de atar.

Cómprale a papá un jersey, que le hace mucha falta.

Vera, la madre de Helena, tenía un carácter tremendo y una falta absoluta de empatía. Eso no quería decir que no se preocupase muchísimo por los demás, que lo hacía. Pero solo se centraba en lo que ella creía que los demás necesitaban; nunca en lo que de verdad necesitaban. Si a ella le gustaba arroz con tomate, te echaba dos cucharadas, aunque tú lo aborrecieras. Si ella tenía frío, te tapaba, aunque tú estuvieras sudando. Si ella pensaba que había encontrado el hombre perfecto para ti, le acechaba en cada esquina de tu barrio hasta que le pillaba desprevenido. Y entonces le hablaba de ti hasta que le estallasen los tímpanos y tuviera que huir despavorido. Y, por supuesto, si ella creía que su marido necesitaba el quincuagésimo jersey de este invierno, no cabía duda de que lo necesitaba.

Además, Vera era una mujer de extremos. Un día te podía mirar con desprecio y decir que mejor hubiera sido criar cerdos que hijos; y otro día te comía a besos y te decía que eras el epítome de la perfección. Todos la adoraban porque se hacía querer. Pero todos la temían cuando tenía un mal día.

Pero la madre de Helena no era la única mujer de armas tomar de aquella familia. Entre los miembros de este singular clan había un hippie trasnochado con tendencia bipolar, una activista de Greenpeace casada con un senegalés profesor de Taekwondo, una mezzosoprano venida a menos y un broker antisistema.Tarta-cumpleaños- Esta noche, cuando llegó a casa de sus padres, se encontró a su tía cantando al piano una versión soul de Chop Suey! de System of a Down mientras el hippie daba clases de yoga tántrico a sus primos pequeños. Y entonces apareció la amiga cotilla de la familia, que por alguna extraña razón, era invitada a todos los eventos familiares.

¿Qué tal tu novio? ¿Tiene chatarrita? ¿Folla bien? Eso es lo más importante, hija. Me acuerdo de un italiano millonario que conocí en Santorini. Eso sí que era un tío…

Helena se zafó de ella con la misma negativa de siempre. Cuántas veces habría pronunciado las mismas palabras:

No tengo novio. Ni estoy desesperada por tenerlo, aunque todos vosotros estéis convencidos de lo contrario. Soy joven y disfruto de mi penosa vida como buenamente puedo. Y si lo único que hacéis es meterme presión, conseguiréis desesperarme. Y los tíos olerán mi desesperación y saldrán corriendo despavoridos como parece que acostumbran a hacer en los últimos tiempos ¿Es eso lo que queréis?

Y entonces era cuando su madre daba rienda suelta a su vena dramática.

Pero ¿cómo puedes acusarnos de semejante manera? Cuando lo único que hacemos es preocuparnos por ti y desearte lo mejor.

Parecía imposible que entendieran que no hacía falta tener un maromo al lado para ser feliz si no eres primero feliz contigo misma. Y lo que más le dolía, es que a veces le hacían dudarlo a ella misma. Pero después de cinco gritos y dos portazos, todo estaba arreglado. Solo era necesario que el bróker antisistema soltara una nueva y revolucionaria teoría para hacer tambalear la estabilidad del capital en pro de una economía de crowdfunding sostenible. Comenzaba el debate: todos se tiraban de los pelos y se llamaban gilipollas mutuamente. Y todo solucionado… Pero cuando Helena ya estaba tranquila y parecía que nada iba con ella, llegaba el turno de su padre.

Bueno hija, ¿Y a ti cuando te suben el sueldo?

¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nuuuuunca! A ver cuándo se daban cuenta que el único sino de su adoraba hija era ser una mileurista solterona rodeada de gatos cuyo única satisfacción en la vida era quedarse dormida viendo telefilms cutres de sobremesa en Antena 3. Con esa bonita perspectiva vital Helana salió de casa de sus padres dispuesta a llegar al primer bar donde encontrara una cara conocida y beberse unos cuantos chupitos de lo que fuera. De repente, se le había quitado el cansancio. Qué cosas…


Capítulo 3: El ladrón de ideas

chico hipster tomando un caféHelena llegó tarde a la reunión con su principal cliente. Había tenido una noche movidita con el guiri de las croquetas y ya iba con el tiempo justo. Pero si eso no era suficiente, el metro tuvo que detenerse tres paradas antes de su destino, por lo que le tocó cambiar de línea y esperar a que llegara el siguiente tren. No había comenzado la mañana con buen pie, eso estaba claro… Y además tenía un dolor de cabeza atroz y unas ojeras que le llegaban hasta la barbilla.

Entró en la sala de reuniones con los mofletes rojos y cara de velocidad. Estaba despeinada e iba barriendo el suelo con la bufanda. Llevaba apilados en los brazos todo tipo de adminículos que se le iban a caer de un momento a otro: iPad, bolso, maletita para el tupper, cuaderno…. Lo primero que vieron sus ojos al cruzar el umbral de la puerta fueron 6 miradas inquisidoras observándola fijamente.

Perdón por la tardanza – balbuceó con voz retraída, y se sentó de inmediato.

A Helena le tocaba lidiar desde hacía dos años con la jefa de marketing de una empresa familiar de esas de rancio abolengo. Su estructura era jerárquica y desfasada, su línea de comunicación rancia, y su capacidad para la innovación nula. Pues bien, a algún señor con corbata de los que encabezan la pirámide de mando, había hablado con su hijo pequeño y le había dicho que ahora se llevan las redes sociales, y que ellos también tenían que estar en Facebook. Pues eso era lo que había la agencia de Helena, llevar la campaña de comunicación digital de una empresa que todavía utiliza el fax como principal medio de comunicación. Y ahora les tocaba la ardua tarea de acercar su última colección de moda al público joven.

Con esa información salió Helena de la reunión. Era el momento de sentarse con sus colegas creativos para darle vueltas a la cabeza hasta que se les encendiese la bombilla. Helena admiraba sinceramente a algunos de sus colegas; sin embargo, estaba bastante hasta el gorro de sus arranques de ego. A ella le tocaba el trabajo sucio: el de gestionar las campañas, escuchar a los clientes y pedir cambios cuando estos no quedaban satisfechos. Pero ellos, los fabulosos creativos, eran seres divinos, iluminados por su extraordinaria inteligencia y genialidad sin igual.reunión de trabajo

Ella tenía que estar en la oficina a las 9 en punto y raro era el día en el que salía a su hora. En cambio, la “isla de los magníficos“, como solían llamarla, estaba desierta hasta bien entradas las 11 de la mañana, y allí circulaba sin pudor el tabaco y el alcohol, por no hablar de otro tipo de sustancias psicotrópicas que se movían extraoficialmente.

Helena estaba cansada de proponer ideas que nunca llegaban a nada. A veces, cuando salía a fumar con Valerie, su jefa, ésta le contaba anécdotas sobre cómo iba el “desarrollo creativo” de algunos de los proyectos más importantes de la compañía, y Helena no ponía reprimir sus ganas de hablar. Empezaba a lanzar ideas al aire, algunas torpes, otras realmente buenas. Pero su jefa siempre encontraba algún fallo, algún tropiezo u obstáculo del que Helena no se había percatado.

Otra de las peculiaridades de su agencia, que Helena llevaba muy a duras penas, era la fiebre compulsiva de “postureo”. Allí nadie era nada si no utilizaba anglicismos cada dos palabras:

“Esta reunión de kick off es fundamental para preparar al briefing de nuestra campaña de engagement y así convertirnos en el top of mind de nuestro target.”

O lo que es lo mismo: Vamos a pensar que hacemos para acercarnos a nuestro público…

La cuestión es que los creativos comenzaron rápidamente con el brainstorming, o hablando en cristiano, empezaron a escupir chorradas sin filtro a ver si así se les ocurría algo. El caso es que después de 45 minutos de estupideces del tamaño de un tanque japonés, Jaime alzó la voz. Se trataba de uno de los creativos que Helena más detestaba. Era terco, egocéntrico y nunca cedía a los razonamientos de Helena.

– Pongamos a los padres la ropa de los hijos, y a los hijos la de los padres.

– ¿Qué conseguiremos con eso, Jaime?

Apostilló Laura, la mejor amiga de Helena, quien además compartía con ella el mismo odio visceral por “el listo de los pelos“, como le solían llamar.

– Los padres se sentirán más jóvenes, activos y les dará por probar sensaciones nuevas que ya no creían para ellos. A los chavales puede que les tomen más en serio en el “insti”, y se sientan obligados a ser más responsables.

– Genial, Jaime… ¿Y?

Replicó Laura.

– ¿Es que no lo ves guapita?

Contestó Jaime con chulería.

– Primero, nos acercaremos al público joven, el que jamás se había fijado en esta marca de ropa, ya que nos meteremos en sus vidas, como en un puto Gran Hermano… Y después demostraremos que la ropa no es solo una camisa o unos vaqueros, sino que es una actitud. Que la ropa nos condiciona y nos identifica con lo que somos y queremos proyectar. Y ahora Peter & Co mola, ahora es puta tendencia y hasta el jodido Justin Bieber querrá formar parte de ella…

Valerie, comenzó a dibujar una sonrisa cada vez más entusiasta, mientras Helena echaba humo desde lo más profundo de su fuero interno. Hacía un par de meses, en uno de los descansos para comer, Helena hizo una propuesta casi idéntica, pero en este caso para una conocida marca de estética. Y Jaime se rió de ella sin piedad.

Ahora “el listo de los pelos” se había apropiado de la magnífica idea de Helena. Sí, de esa mismita que acusó de inocente y pueril. Y Helena no estaba dispuesta a cruzarse de brazos. Su mirada se encontró con la de su inseparable Laura. No hacía falta que hablasen. Sabían perfectamente en qué consistirían los próximos pasos. Porque ambas tenían muy claro que la venganza se sirve en plato frío.


Capítulo II: Making “la croqueta”

6bd46803f6b574bf7d04401073eaec42A Helena se le olvidó escribir uno de sus más importantes propósitos en aquella lista que escribió en una servilleta de papel la noche del 31. Mejorar su inglés.

Con esa intención, y también con la de conocer gente nueva y respirar un poco de viento fresco, decidió ir con unos compañeros de trabajo a un bar de esos en los que hacen intercambio de idiomas. Sí, esos lugares donde una docena de guiris se juntan con cinco españoles borrachos y se dedican a contarse trivialidades en una extraña suerte de spanglish embriagado.

Se trataba de un espacio coqueto y vintage frecuentado por un alto índice de hipsters malasañeros. Un espacio “multidisciplinar” en el que puedes realizar actividades de muy diversa índole. Un día saboreas un delicioso cupcake de zanahoria mientras ojeas lo último de Murakami; y otro acabas chaporreando tu perfecto inglés de cuenca con un ex bróker californiano que lo dejó todo para montar una app de intercambio de cromos.

Y ahí estaba Helena. Después de 4 botellines de Mahou y 2 improvisados chupitos de Jägeirmeister. Un miércoles a las 00:45 de la noche. Con una reunión a  las 10 de la mañana del día siguiente en las oficinas de su principal cliente. No había tenido tiempo de terminar de prepararse la presentación, pero pensó llegar pronto a casa para dar el último repaso al Power Point.

Esa intención se desvaneció tan pronto como subieron los 35 grados del segundo chupito de Jäger. De repente, se vio riendo a carcajada limpia mientras un jovencísimo estudiante de Relaciones Internacionales le abrazaba por la cintura. Se llamaba Tom y había pasado los primeros 22 años de su vida en Bradford. Una bonita ciudad al oeste de Leeds conocida por su intensa actividad cultural y por ser “la capital mundial de la lana”. Hace unos meses había llegado a Madrid para cursar un máster de estudios africanos, o algo así le pareció entender…

Eso era todo lo que sabía de él. Bueno, eso y que tenía una perfecta combinación de rasgos que le hacían parecerse de forma casi enfermiza a Ryan Gosling.

Ella le estaba intentando explicar cómo se hacen las croquetas, su plato estrella; y él le replicaba diciendo que esa receta no tendría nada que hacer al lado del Sunday Roast de su madre.

– If your “croquetas” are so tasty, when will you let me try?

Preguntaba picaronamente el jovencito british. Helena reía coqueta.

– I’don’t know… when ever you want!

El juego de las  recetas llegó muy lejos. Tan lejos como el taxi que les acercó a casa de Helena. Sabían que no era momento de ponerse a freír croquetas, pero quizá entre ellos sí podrían hacer la croqueta… Y dar vueltas y rebozarse cual bechamel y pan rallado.0160d8622613b711ff12411b648e0b90

La noche fue larga, inesperada, divertida, emocionante….Helena se sintió guapa. Sintió que cualquiera que se le acercase estaría encantado de escuchar su voz… ¡Y se sintió capaz de aprobar el proficiency sin el menor esfuerzo!

Pero ahora torpedeaba el despertador como un martillo ametrallando su cabeza. Tenía que recobrar la conciencia, poner los calzoncillos a un guiri imberbe e irse a trabajar.

En la estación del metro, mientras se hacía paso entre la masa de autómatas que se dirigen con rumbo fijo hacia sus triste rutina, Helena sintió angustia. Se sintió como el papel de mocos que anda perdido por el bolso y se tira en la primera limpieza. Como un mechero sin gas, como una promoción caducada…

Se sintió perdida, triste y sola. Sintió que sobraba y que todo afán por captar la atención de su alrededor al final se tornaba de forma cruel, haciendo evidente lo que quería ocultar. Como quien grita y se mofa de tus más íntimos secretos.

Y además se sintió irresponsable. Y estúpida.

 ¿Por qué hago estas cosas? ¿Por qué no aprendo?

Intentó buscar la respuesta pero el dolor de cabeza reincidió. Entonces encendió su iPad y comenzó a repasar su Power Point.


Leer Capítulo I: Lista de propósitos

Capitulo I. Lista de propósitos

afd532062ec19a36cf184e433a67efbeHelena es una chica bastante normal. Es mona, pero tampoco un bellezón. Es aguda e inteligente, pero nunca destacó en el colegio o en la universidad. Nunca fue una de esas personas a las que todo el mundo admira por su oratoria y don de gentes. En las charlas y debates multitudinarios siempre comienza muy interesada, pero cuando se da cuenta que no la van a dejar intervenir por mucho que alce la voz, acaba desconectando y aburriéndose soberanamente. A ella se le dan mejor las conversaciones de a dos, cuando siente que su interlocutor le escucha y no solo espera el turno para volver a hablar. Pero esa sensación la ha sentido escasas veces en su vida.

No tiene mil amigos, ni pasa las vacaciones en su segunda residencia en Mallorca. Hace tiempo que se cansó de subir fotos de su gato a Instagram y solo utiliza las redes sociales para informarse de los próximos conciertos a los que ir y las pelis que quiere ver. No tiene novio, y el reloj biológico comienza a sonar insistentemente. Nunca soñó con una boda de princesa edulcorada ni con lanzarle el ramo a su mejor amiga embutida en un palabra de honor de color lavanda. Pero sí quiere ser feliz y sabe que la felicidad pasa, en cierto modo, por ser aceptada por los demás.

Ha escuchado mil veces esa bazofia de que para ser feliz primero tenemos que estar bien con nosotros mismos y solo así conseguiremos estar bien con los demás. ¡Pero si ella está genial consigo misma! Ella se quiere y se gusta tal y como es, pero a veces piensa que o el resto del mundo es extraterrestre o que ella nació en el planeta equivocado. Y se siente perdida y sola. Y le da rabia, porque mientras mira con superioridad a su alrededor por vivir en un mundo vano y superfluo, no puede evitar morirse de ganas por formar parte de él, y ser aplaudida y respetada.

Le han hecho daño. Muchas veces. Es una persona sincera y entregada. Sabe que es un error porque le decepcionan frecuentemente, pero no encuentra sentido a vivir en un mundo de miedo y desconfianza. Se ha tirado a la piscina mil veces y mil veces se ha dado de bruces contra el suelo. Pero se levanta y sigue adelante. Una y mil veces.

No le gustan los domingos, como a la mayoría de la gente. Y cuando no está muy ocupada se deprime porque tiene más tiempo para pensar en todo aquello que no le gusta de su vida pero no se atreve a cambiar.

Al fin y al cabo, Helena es una chica bastante normal. Con sus días de bajón, como todo el mundo… pero también con ataques de risa compulsivos, vestidos de flores, caricias de gato, notitas de buenos días en la nevera, pelis moñas que le alegran el día, enormes platos de espagueti y plantas a las que canta cada día para que crezcan más fuertes y hermosas.

Helena celebró la noche vieja con todos y cada uno de los miembros de su vasta familia, a cada cual más excéntrico. Y después de las uvas bajó al centro a tomarse unas copas con los amigos y acabó bastante perjudicada. Una vez más, como la gran mayoría de la gente. Esa misma noche hizo una típica lista de propósitos entre los que se encontraban los siguientes: dejar de fumar, hacer ejercicio, comprar más alimentos bio y encontrar un trabajo que cumpliera con sus aspiraciones profesionales. Lo que no puso en la lista, quizá por vergüenza o por no parecer la típica niña tonta, es poder enamorarse de verdad de una persona inteligente y divertida que no resultase ser, de nuevo, un enorme hijo de puta.

Y sabe perfectamente que no cumplirá ninguno de los objetivos que escribió en su lista si no es gracias a una impredecible racha de suerte. Ella, de nuevo como la mayoría de la gente, es la reina de la procrastinación, y a no ser que coincida en el metro con un monje tibetano que le abra los ojos sobre el sentido de la vida, un cambio drástico es, a decir verdad, improbable.

Pero sí tiene esperanza con respecto a su objetivo secreto no verbalizado. Sí, tiene esperanzas respecto al amor. Porque ella es una persona más compleja y trascendente. Ella no cree que la sociedad deba imponernos un estilo de vida cuyo máximo exponente de éxito sea vivir en pareja y tener un buen trabajo que nos permita consumir sin parar bienes que no nos hacen felices. Claro que no, ella está por encima de todo eso…

Pero también quiere un poco de cariñito. Como todos.


Leer Capítulo II: Making “la croqueta”

Cine y trabajo: ocho películas inspiradoras

El cine nos inspira en muchas ocasiones en nuestra vida diaria. Con cuántas escenas cotidianas nos hemos identificado, reído o llorado, y cuántas veces hemos deseado que nuestra vida se parecieran un poquito más a una película. Pues bien, el séptimo arte también se ha adentrado en el mundo del trabajo y nos ha contado historias de grandes luchadores, emprendedores, trabajadores de a pié que no se han rendido ante las adversidades. Estas películas nos han dejado un mensaje clave, que querer es poder. Desde Womenalia hemos seleccionado estos 8 títulos inspiradores. [Fuente original: Womenalia]

Tomemos las riendas de nuestro futuro, mejoremos el presente

Jerry Kaplan, famoso emprendedor del mundo digital, dijo en una ocasión: “El mejor momento para montar una empresa es cuando todo el mundo te dice que es imposible”. Detrás de estas palabras se esconde una realidad creciente que nos permite vislumbrar un futuro colorido dentro de un panorama que ahora muchos pintan en blanco y negro. Y es que innovar, emprender, creer en una idea y ponerla en práctica es, ahora más que nunca, posible.

Porque es en los momentos de incertidumbre cuando el ser humano agudiza el ingenio. Es ahora, que la seguridad se tambalea, cuando el hombre se atreve a soñar en grande y hacer realidad sus proyectos.  Porque si eliminas el miedo a fracasar sólo quedan las ganas de crear, de crecer y de aportar a esta sociedad lo que cada uno de nosotros quiere y puede ofrecer. Es cierto que para ello hay que creer en un proyecto y trabajarlo día a día, con esfuerzo e ilusión.  Y afortunadamente en nuestro país existen muchas personas con este tipo de inquietudes. Las nuevas vías de comunicación digital están sirviendo de punto de encuentro entre agentes sociales, empresariales y políticos, que permiten hacer de la suma de pequeñas fuerzas, un vehículo motor para el cambio. Las nuevas posibilidades del marketing y la comunicación digital, la democratización de productos y servicios a través de las redes sociales, la puesta en marcha de contenidos trasmedia como vía de cambio social, las posibilidades del networking  para el crecimiento empresarial… Las oportunidades se multiplican.

Tal como señala Javier Rodríguez Zapatero, CEO en Google España, “quien no vea que la revolución digital va a provocar cambios profundos en la sociedad, la gobernanza y las relaciones económicas está permitiendo que los árboles no le dejen ver el bosque”. Y es que debemos aprovechar este momento de transformación y coger las riendas de nuestro futuro, confiando en el poder de internet como sector tractor y aprovechando las posibilidades de la colaboración y la gestión óptima del talento. Womenalia, la primera red social para mujeres profesionales, quiere aportar su grano de arena con la celebración del Inspiration Day el próximo 21 de junio, un encuentro de más de 1.200 hombres y mujeres profesionales que pretende servir de inspiración para fomentar nuevas ideas y proyectos. Porque el talento existe, sólo hace falta aprovecharlo.

Musicland Festival – Ciudad Deportiva Rayo Vallecano – 27/04/2012

El viernes 26 de abril la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano estrenaba festival: Musicland. Un evento heterogéneo que combinaba el hip-hop, el indie y la electrónica. Toda una infraestructura, un cartel y unas expectativas que se vinieron abajo en buena parte gracias a un inmenso chaparrón. A las seis de la tarde la lluvia caía a mares, empapando las lonas que cubrían el césped artificial del recinto, sobre el que el público estaba destinado a concentrarse. El inicio de los conciertos se retrasó una hora, en principio, y los organizadores habilitaron una sala de espera para la prensa. Mientras, el público aguardaban fuera del recinto, mojados y expectantes. [Fuente original: Yndytv]

Entrevista a Margarita de Cos, coordinadora de la Delegación Española del Global Summit of Women

“Las mujeres debemos asociarnos y hacer networking para eliminar nuestras dos principales barreras: la falta de confianza en una misma y la falta de visibilidad”

Más de de mil mujeres provenientes de todo el mundo, entre las que se encuentran ministras de varios países, CEOs de diferentes compañías, y demás profesionales y emprendedoras, se reunirán del 31 de mayo al 2 de junio en una nueva edición del Global Summit of Women, que tendrá lugar en Atenas. El objetivo es compartir experiencias, ampliar su red de networking internacional y reforzar sus conocimientos sobre el papel de la mujer como motor del crecimiento económico. [Fuente Original: Womenalia]

EnoFestival – Palacio Vistalegre – 04/02/2012

El pasado sábado 4 de febrero la sala Box del Palacio de Vistalegre acogió la primera edición del EnoFestival de Música Independiente y Cultura Enológica. Un maridaje perfecto entre lo mejor del panorama indie nacional y las cosechas más exquisitas de nuestra herencia vinatera. Entre Riberas y Riojas, las jóvenes promesas de nuestra música y algunos de los ya consagrados se desenvolvieron dentro de una sinergia perfecta de tradición cultural y vanguardia musical, que se antojó como un placer para todos los sentidos. [Fuente original: Yndytv]

Mi película favorita de Navidad es…

Un antiguo caserón abandonado en lo alto de una colina, bañado por la nieve de la Navidad, se pierde en la escena hasta llegar a la ventana de una habitación donde una anciana cuenta a su nieta, entre suspiros de recuerdos amontonados, la historia de amor de su juventud. La banda sonora de Danny Elfman adorna este primer instante, en este clásico navideño y del cine de las últimas décadas. El joven Eduardo Manostijeras (Johnny Depp) se pierde entre la ilusión y el rechazo de los habitantes de un pequeño pueblo norteamericano. Una de esas extrañas delicias  de Tim Burton, que retrata a la perfección la extravagancia, la inocencia y la perversión humana, en un cuento repleto de escenas para recordar. El baile de Kim (Winona Ryder) bajo la lluvia helada, que cae del ángel esculpido por las prodigiosas manos de Eduardo, quedó grabado en mi retina desde mi más tierna infancia. Y desde entonces, nunca lo pude olvidar… [Fuente original: Culturamas]