Capitulo I. Lista de propósitos

Helena es una chica bastante normal. Es mona, pero tampoco un bellezón. Es aguda e inteligente, pero nunca destacó en el colegio o en la universidad. Nunca fue una de esas personas a las que todo el mundo admira por su oratoria y don de gentes. En las charlas y debates multitudinarios siempre comienza muy interesada, pero cuando se da cuenta que no la van a dejar intervenir por mucho que alce la voz, acaba desconectando y aburriéndose soberanamente. A ella se le dan mejor las conversaciones de a dos, cuando siente que su interlocutor le escucha y no solo espera el turno para volver a hablar. Pero esa sensación la ha sentido escasas veces en su vida.

No tiene mil amigos, ni pasa las vacaciones en su segunda residencia en Mallorca. Hace tiempo que se cansó de subir fotos de su gato a Instagram y solo utiliza las redes sociales para informarse de los próximos conciertos a los que ir y las pelis que quiere ver. No tiene novio, y el reloj biológico comienza a sonar insistentemente. Nunca soñó con una boda de princesa edulcorada ni con lanzarle el ramo a su mejor amiga embutida en un palabra de honor de color lavanda. Pero sí quiere ser feliz y sabe que la felicidad pasa, en cierto modo, por ser aceptada por los demás.

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Ha escuchado mil veces esa bazofia de que para ser feliz primero tenemos que estar bien con nosotros mismos y solo así conseguiremos estar bien con los demás. ¡Pero si ella está genial consigo misma! Ella se quiere y se gusta tal y como es, pero a veces piensa que o el resto del mundo es extraterrestre o que ella nació en el planeta equivocado. Y se siente perdida y sola. Y le da rabia, porque mientras mira con superioridad a su alrededor por vivir en un mundo vano y superfluo, no puede evitar morirse de ganas por formar parte de él, y ser aplaudida y respetada.

Le han hecho daño. Muchas veces. Es una persona sincera y entregada. Sabe que es un error porque le decepcionan frecuentemente, pero no encuentra sentido a vivir en un mundo de miedo y desconfianza. Se ha tirado a la piscina mil veces y mil veces se ha dado de bruces contra el suelo. Pero se levanta y sigue adelante. Una y mil veces.

No le gustan los domingos, como a la mayoría de la gente. Y cuando no está muy ocupada se deprime porque tiene más tiempo para pensar en todo aquello que no le gusta de su vida pero no se atreve a cambiar.

Al fin y al cabo, Helena es una chica bastante normal. Con sus días de bajón, como todo el mundo… pero también con ataques de risa compulsivos, vestidos de flores, caricias de gato, notitas de buenos días en la nevera, pelis moñas que le alegran el día, enormes platos de espagueti y plantas a las que canta cada día para que crezcan más fuertes y hermosas.

Helena celebró la noche vieja con todos y cada uno de los miembros de su vasta familia, a cada cual más excéntrico. Y después de las uvas bajó al centro a tomarse unas copas con los amigos y acabó bastante perjudicada. Una vez más, como la gran mayoría de la gente. Esa misma noche hizo una típica lista de propósitos entre los que se encontraban los siguientes: dejar de fumar, hacer ejercicio, comprar más alimentos bio y encontrar un trabajo que cumpliera con sus aspiraciones profesionales. Lo que no puso en la lista, quizá por vergüenza o por no parecer la típica niña tonta, es poder enamorarse de verdad de una persona inteligente y divertida que no resultase ser, de nuevo, un enorme hijo de puta.

Y sabe perfectamente que no cumplirá ninguno de los objetivos que escribió en su lista si no es gracias a una impredecible racha de suerte. Ella, de nuevo como la mayoría de la gente, es la reina de la procrastinación, y a no ser que coincida en el metro con un monje tibetano que le abra los ojos sobre el sentido de la vida, un cambio drástico es, a decir verdad, improbable.

Pero sí tiene esperanza con respecto a su objetivo secreto no verbalizado. Sí, tiene esperanzas respecto al amor. Porque ella es una persona más compleja y trascendente. Ella no cree que la sociedad deba imponernos un estilo de vida cuyo máximo exponente de éxito sea vivir en pareja y tener un buen trabajo que nos permita consumir sin parar bienes que no nos hacen felices. Claro que no, ella está por encima de todo eso…

Pero también quiere un poco de cariñito. Como todos.


PRÓLOGO

Parte I – Incubación


 

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3 pensamientos en “Capitulo I. Lista de propósitos

  1. Pingback: El 1º capítulo de Helena por fascículos; una chica como tú y como yo....

  2. Pingback: Capítulo II: Making “la croqueta” | La chica del boli

  3. Pingback: Capítulo 3: El ladrón de ideas | La chica del boli

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